enric irueste
Nacido en los Pirineos (Jaca, Huesca) en 1952.
En 1973 y durante 10 años realiza obra gráfica (serigrafías) en la Sala Pelaires, de Joan Miró, J.Guinovart, A. Saura y muchos más.
En 1975 gana el primer premio de “PINTURA JOVE JOAN MIRÓ“
Durante 35 años pinta paisajes románticos, siguiendo la tradición paisajista de los pintores mediterráneos en un estilo más personal.
Simultáneamente realiza obras con elementos naturales, maderas piedras y “objets trouvés”: poemas visuales, collages, pequeñas, esculturas, bodegones sobre telas y sacos cosidos y móviles.
Su característica es una personalidad multidisciplinar con capacidad para desarrollar diversas líneas creativas, muy diferentes simultáneamente.
Fundamentos filosóficos.
“En vano se opuso Aristóteles a la división platónica de la representación del mundo. Él veía la naturaleza como un ser único que contiene tanto las ideas como los objetos y los fenómenos perceptibles por los sentidos. Sólo en el espíritu humano pueden las ideas llevar una existencia independiente.
Pero en este estado de independencia no les corresponde una realidad. Solamente el alma puede separarlas de las cosas perceptibles con las cuales forman conjuntamente la realidad.
“Para Goethe sólo existe una única fuente del conocimiento, el mundo de la experiencia, en el cual está comprendido el mundo de las ideas. Sintió que su ojo espiritual veía la idea como realidad, al igual que el ojo físico ve la parte física».
Cuando contemplaba la naturaleza, ésta le presentaba las ideas. Por ello, él solo podía concebirla llena de ideas.
Aquello que nace en su espíritu lo ha hecho nacer la naturaleza. Entonces, el mundo de las ideas es la fuerza activa y creadora de la naturaleza.
Era la naturaleza artística de Goethe lo que le llevaba a esta forma de pensamiento. La manera en que el espíritu producía en él la obra de arte no le parecía que fuera diferente a cómo la naturaleza engendraba sus criaturas. Para él era imposible, en un objeto de la naturaleza, imaginarse la percepción sin la idea.Es la voz del espíritu de la naturaleza la que suena en el espíritu del hombre. Él necesitaba sumergir el espíritu en la experiencia para llegar hasta las ideas.
Ideas y percepción no se hallan separadas en la realidad. Es en el espíritu humano donde las ideas son liberadas de su encantamiento. El ser humano no está ahí únicamente para hacerse una imagen del mundo acabado; no, el mismo interviene en la formación de este mundo.
El verdadero contenido de la ciencia, en definitiva, no es la materia exterior percibida, sino la idea captada en el espíritu.
Con ello hemos aproximado el conocer mucho más a la creación artística.
Lo que en la ciencia aparece como idea, en el arte es imagen.
La ciencia escudriña las leyes de la naturaleza; el arte hace lo mismo, con la diferencia de que éste las implanta en la materia prima. Una obra de arte no es menos naturaleza que una obra natural, la diferencia está en que las leyes de la naturaleza han sido vertidas en aquella tal como se le aparecieron al espíritu del ser humano.
En la obra de arte, la clave está en cuanto ha sabido el artista implantar la idea en la materia. No se trata del “qué” está manejando, sino del “cómo” lo hace.
El objetivo del arte y de la ciencia es la superación de lo sensorial por parte del espíritu; ésta vence lo sensorial disolviéndolo del todo en espíritu; aquél lo hace implantando el espíritu en lo sensorial.
La ciencia contempla la idea “atravesando” la sensorialidad;
el arte capta la idea “en” la sensorialidad.
La intuición no puede destruir la poesía, ya que simplemente libera al espíritu de toda sospecha de que en la naturaleza pueda existir un algo desconocido, indescifrable, en cambio le hace capaz de darse enteramente a las cosas, sin prejuicios; porque le otorga la certeza de que de la naturaleza se puede extraer todo aquello que el espíritu pueda desear de ella.
“En mi interior vive, bajo una forma individual, la fuerza creadora por medio de la cual la naturaleza crea el todo” (Goethe)
Únicamente cuando el ser humano se percata de que las fuerzas de la naturaleza no son otra cosa que formas del mismo espíritu que actúa en él, solo entonces cobra conciencia de que es partícipe de la libertad.
La naturaleza no posee ningún secreto que en algún lugar no se exponga al desnudo ante los ojos del observador atento.
El mundo de las ideas es la fuerza activa y creadora de la naturaleza.
R. Steiner
